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Nadie te dijo que serías capaz de amar tanto, de forma tan intensa y tan incondicional, que serías tan generosa, tan paciente, tan cauta, tan dulce y tan valiente. Nadie te contó lo humanamente imperfecta que te sentirías y, a la vez, lo completa y plena que te haría sentir ser su mamá.

Tampoco sabías que iba ser uno de los retos más difíciles y duros a los que te ibas a enfrentar. Y hubo tantas cosas que no pensaste…

1. Por descontado no pensabas lo lento, arduo y cansino que podía llegar a ser el embarazo. No es un camino de rosas, es un proceso físico, mental y emocional brutal que nadie te enseña a sobrellevar.

 

2. No pensabas si el parto iba a ser sencillo o complicado, si sería natural o cesárea, tú estabas lista para dar todo y más de ti, por él o por ella, sólo era ese tu objetivo.

3. No pensaste lo doloroso que podía llegar a ser darle de comer, las grietas en el pecho o la frustración de no tener alimento o, incluso, las críticas que recibirías si decidías no amamantar a tu bebé.

4. No pensaste las noches sin dormir que ibas a pasar o el duermevela constante al que ibas a estar sometida o que la luz de la lamparita que a penas habías usado (siempre utilizabas el móvil) ahora sería la única testigo de tu dedicación y esfuerzo.

5. No pensaste todo lo que ibas a llorar, a veces con motivo y a veces sin él…una veces serían las hormonas, otras la inexperiencia, otras el miedo a lo que desconoces u otras el mismo cansancio acumulado.

6. No pensaste que habría momentos en los que te sentirías sola pese a estar rodeada de mucha gente y que, en ocasiones, tu soledad y la de tu bebé serían tan inmensas. 

7. No pensaste en lo que te dolería cualquier nimiedad que le sucediera y lo que sufrirías por una décima de fiebre o por un pañal sin caquita.

8. No pensaste que habría momentos en los te faltarían las fuerzas y quisieras salir corriendo sin billete de retorno, sola, sin querer mirar atrás.

9. No pensaste en lo importante que es tu pareja para ti, en el equipo tan perfectamente sincronizado que formaríais; y, por supuesto, en que tu pareja sería tu gran aliado y te daría aliento cuando más perdida te pudieras sentir

10. No pensaste en que no tendrías tiempo para ti, para casi nada, porque no lo hay o porque una vez en materia, no te pararías a pensar que tú también eres un ser humano con necesidades individuales, personales e intransferibles y además te castigarías por ello.

11. No pensaste en lo que echarías de menos el silencio, las horas muertas y aburridas en el sofá, el ver una peli o tu serie preferida sin ningún corte y sin tener que dar al pause o rebobinar para pillar el hilo argumental.

12. No pensaste en lo que supone disfrutar de una comida o una cena sin interrupciones, paladeando cada sorbo o disfrutando de cada dentellada, sin demandas cada minuto. Con la de veces que has comido a toda mecha porque tu agenda demandaba alguna cita laboral o personal o algún evento…

13. No pensaste en la cantidad de veces que irías a perder tu precioso tiempo a los pies de su cuna o de su cama, simplemente para ver como duerme plácidamente.

14. No pensaste que habría momentos en los que sacaría lo peor de ti, esos en los que te desprecias a ti misma…pero tranquila eres humanamente imperfecta para ti, pero no hay nadie más increíble, infalible y magnífico para esa personita.

15. Pero sobre todo no pensaste, porque obviamente no lo sabías, y aunque creías imaginarlo, la realidad ha superado con creces todo lo que te habían contado…, que lo más grande, real, bello y gratificante que te podía pasar en la vida era ser mamá. Porque es un cúmulo de dulce e irresistibles renuncias que te llenan el alma y tu ser por completo. 

16. No pensaste que serías capaz de albergar la dicha más gigantesca, la felicidad más absoluta, el amor más puro y el sentimiento más salvaje y verdadero que podrías imaginar. 

17. No pensaste que podrías encontrar la paz más infinita sólo con mirar sus piececitos mientras duerme serenamente. 

18. No pensaste en que encontrarías un nuevo y auténtico sentido vital, donde habrá segundos que serán mágicos y esplendorosos. 

19. No pensaste en que vivirías tantas primeras veces en tan poco tiempo, todas especiales e inolvidables: su primera caquita, su primer sonrisa, su primera carcajada, su primer estornudo, su primer eructo, su primera sensación de soledad, pese a que estés a unos centímetros a su lado, su primera decepción, su primera mirada de amor hacia a ti que te dejará totalmente obnubilada…la más linda que jamás podrás llegar a sentir.

20. No pensaste que ya nunca serías la misma persona y que tampoco querrías volver a serla, simplemente porque ya no sabrías vivir sin esa personita que lo es todo, completamente todo para ti.

21. No pensaste en que ya tú no serías la primera de tu lista de prioridades porque todo tu ser se va a concentrar en crear, confeccionar, modelar y proyectar felicidad para esa personita que te acaricia la mano y te hace perder el norte.

22. Y, por último, nunca pensaste que en esta aventura de la maternidad de la que tanto habías oído hablar, tanto te habían explicado y tanto habías imaginado desde que eras una niña, iba a ser el proceso más maravilloso, enriquecedor, placentero y feliz de tu vida, porque una vez que eres madre todo tu universo rebosa amor, dulzura, generosidad, compresión, paciencia y la felicidad más superlativa que puedas imaginar…

Porque de repente todos esos valores surgen y si agitan dentro de ti, proyectados en esa personita que hace que seas la mejor versión de ti misma, sin nadie más, tú en tu propia esencia, imperfecta, etérea y convertida para siempre en la compañera, la amiga, la confidente, la defensora, la protectora, la tolerante, la serena…Y pasarás por mil y una etapas a su lado, desde que es un bebé hasta que veas a esa personita volar por si sola,…en cualquier caso, en cada uno de esos instantes mientras veas su evolución, tú te mirarás al espejo y te sentirás madre y, entonces, verás lo que para ti es la mejor interpretación de ti misma, porque sabrás que cuando todo empezó y, mientras siguió sucediendo en tu vida, tu sólo te has preocupado de hacerle feliz, aprender, perseverar, luchar, sentir y disfrutar. 

 

Y entonces te darás cuenta que no ha hecho falta pensar en nada de lo dicho anteriormente, porque te has dedicado a vivir en primera persona toda esta transformación y su felicidad y bienestar ha sido, es y será lo verdaderamente importante para ti.

  

A todas las mamás valientes, auténticas e increíblemente imperfectas. No hay labor más grandiosa que ser o sentirse madre.

 
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El otro día leía el lema de la promoción de un conocido restaurante de Almería para San Valentín, y decía algo así como que “el amor hay que demostrarlo los 365 días al año, pero que San Valentín era un buen día para recodarlo”. 

En ese momento pensé que, en realidad, el Día de los Enamorados es un poco discriminatorio, porque los que estén en ese estado de bienestar amoroso y en pareja si que tienen derecho a celebrar este día pero… y aquellos que no tienen la suerte de estar enamorados???? O aquellos que por decisión propia deciden que están mejor solos que mal acompañados????

Y he aquí cuando pensé que hay un amor que todos (salvo casos muy muy excepcionales) hemos recibido, y es el amor de una madre.

Es nuestro primer aliento, nuestra primera mirada, nuestro primer beso (y de amor del bueno ehhh), nuestra primera caricia, nuestra primera sonrisa. Ella está siempre ahí, la primera, incluso cuando somos mayores, pese a la diferencia de edad, pese a tener percepciones distintas de la vida, las madres, en muchas ocasiones, son nuestro mayor refugio, nuestro mayor consuelo e incluso, como es en este caso, nuestra inspiración.

Por eso, para San Valentín, en Beltrán Fotógrafos nos hemos propuesto no discriminar a nadie y “darle” a todos la oportunidad de decir a los cuatro vientos ¡MAMÁ TE QUIERO Y TE REQUIERO! Y lanzamos nuestra campaña #madrenohaymasqueunaylamíaeslamejor (o la versión “deshashtagrizada” ‘Madre no hay más que una y la mía es la mejor’).

Porque no hay amor más grande, más desinteresado, más profundo, más eterno, más dulce, más incondicional, más puro... ¿¿Por qué no inmortalizar eso en imágenes????

Pues para muestra un botón. Aquí están nuestras tres primeras e intrépidas “madreras”. Esta es una imagen de ese amor, nada más ni menos que de tres generaciones. Tres generaciones que se adoran, que se aman y que desbordan amor y cariño a raudales y que en seguida supieron captar la esencia de nuestra visión de este especial San Valentín.

 
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